SIRIUS BLACK Y EL CORAZÓN DE LA SOMBRA IV
El tiempo ya no servía como medida. Las grietas del mundo mágico se habían abierto. Umbraweth, incompleto pero impaciente, comenzó a filtrarse entre los hilos de la realidad. No como cuerpo. Sino como influencia. Primero, las criaturas del bosque empezaron a actuar de forma errática. Los centauros hablaban en lenguas olvidadas, los thestrals lloraban sin razón visible, y los árboles se retorcían incluso sin viento. Sirius lo sentía. Algo ya estaba aquí. Y luego, el cielo sobre el Bosque de las Sombras se partió. Una noche sin luna, con los aldeanos escondidos y Hogwarts en alerta, Sirius cruzó solo el límite del bosque. Ya no como Canuto. Ya no como fugitivo. Sino como un guardián de lo que quedaba del equilibrio. En el centro del bosque, donde alguna vez descansó el monolito, ahora se alzaba un trono viviente hecho de raíces, huesos, y sangre seca. Y en él, una figura sin rostro, pero con miles de ojos: Umbraweth, el recuerdo consciente de todo lo que los magos alguna vez temieron vol...


